KUNST UND CARITAS / BANK IM BISTUM ESSEN

›INICIEN LA TRANSFORMACIÓN‹


Un poco más de anaranjado. Luego marcar el contorno de la mariposa. Con cuidado, así no se tapa el símbolo de la paz. De manera lenta pero segura, la inocente porcelana blanca debe ceder a los coloridos lápices de pintura. Y ahora a pintar los lentes de sol negros. Listo. Una alcancía con forma de cerdito estrella de rock. Cristina, de 11 años de edad, examina su obra con algo de orgullo. La ha transformado. Junto con sus 26 compañeros del grado 5b de la escuela secundaria Gymnasium am Stoppenberg en la zona norte de Essen, se encuentra sentada a una de las pequeñas mesas de la sala de arte de la escuela y da rienda suelta a sus ideas artísticas. ¿Pero pintar una alcancía con forma de cerdito? ¿Eso se encuentra en el plan de estudios normal? Cuando se les pregunta, los niños sacuden rápido la cabeza. Esta tarea es algo especial.



Hacer algo bueno con ideas propias

El banco BANK IM BISTUM ESSEN repartió 100 alcancías con forma de cerdito nuevas en la escuela de Stoppenberg. Junto con el encargo: ¡Inicien la transformación! Ya que las sencillas alcancías de porcelana debían convertirse en coloridas obras de arte. Por cada alcancía-cerdito con diseño artístico que los niños envían de regreso al banco, reciben una recompensa de 100 euros para una buena causa. Pero cada niño decide a quién donar ese dinero. Además, el banco BANK IM BISTUM ESSEN expone todos las alcancías artísticas enviadas de regreso en lugares destacados de su sede bancaria. Finalmente, a través de una subasta de bien público todos los cerditos deberán encontrar nuevamente un dueño y las ganancias obtenidas también serán donadas.


¡A los lápices!

“La pintura de laca seca después de cinco minutos”. El lápiz no es un lápiz cualquiera, y para que los niños no estropeen inmediatamente su obra de arte, el maestro de arte les enseña los trucos de la pintura. El proyecto de las alcancías-cerdito también es algo nuevo para él. Es que normalmente los alumnos y alumnas del Dr. Gerd Petermeyer trabajan con lápices o colores acrílicos. En el nivel superior, además, muchas veces realizan análisis de imágenes, desde múltiples puntos de vista. Sin embargo, en el caso del diseño de las alcancías, el artista doctorado no les da especificaciones. “Pero antes les mostré, qué técnicas pueden aplicar con los lápices de pintura. Es que generalmente pintamos con pinceles”, explica el Dr. Petermeyer. Además, para una mejor orientación, realizaron distintos bocetos antes de pintar.


Señor profesor, mi cerdito llora

El proyecto de las alcancías-cerdito es bien recibido desde el quinto grado hasta el nivel superior. Ya que casi todos tienen una alcancía en sus habitaciones, a la que alimentan con paciencia. Para una patineta, ropa de moda o las próximas vacaciones.

En el 5b los alumnos y alumnas intercambian lápices con ganas y examinan entre sí sus trabajos. Con una combinación de lila, rosa, amarillo y verde, la alcancía-cerdito de Lisa, de 10 años de edad, recuerda a una ardilla rayada de vivos colores. Entre tanto ya está pensando para qué le gustaría donar el dinero. “Para niños que no tienen hogar o bien para animales sin dueño”, cuenta.

También los alumnos del 8a pintan con esmero los cerditos de porcelana, aunque al comienzo no querían creer que iban a decorar alcancías. “Primero nos pareció gracioso y no estábamos seguros de si, a lo mejor, se referían a cerdos de verdad”, bromea Hans-Christian. Con una máscara y una capa, el niño de 13 años ha transformado a su cerdito en un supercerdito. Aunque la tarea parezca muy sencilla, la conversión pictórica sobre la porcelana no siempre resulta. “Señor Petermeyer, mi cerdito llora”, exclama un alumno desde la otra esquina de la sala de arte. Al aplicarlo, su lápiz de pintura se corrió y realmente parece que al cerdito le rodara una lágrima por la mejilla.

En el curso de extensión de arte de 12º grado las cosas transcurren con algo más de tranquilidad. Mientras los alumnos y las alumnas transfieren los diseños de sus bocetos al cerdito de porcelana, discuten sobre la donación. “Donar es importante, pero no para así solamente mejorar su imagen”, dice Katharina. “Si uno está en condiciones, debería donar”, opina Amelie. Las otras tres niñas en su mesa asienten con la cabeza. Después de un rato también la alcancía-cerdito de los alumnos del nivel superior, casi todos mayores de edad, brilla colorida.


Dejar ir con buena conciencia

A pesar de las diferencias en las reacciones respecto a la acción con las alcancías, al final a todos los alumnos les resulta divertido crear algo y al mismo tiempo hacer algo bueno. Simplemente transformarlo en algo. No solo porque, además, de niños también les gustaba ahorrar y aún hoy lo hacen. Al final sostienen con orgullo su recién creado cerdito, no pocos de ellos con algo de nostalgia. Es que pronto sus alcancías serán subastadas. Por un buen fin.